La diversidad forma parte del desarrollo de sociedades, organizaciones y comunidades. El origen, la cultura, el género y la orientación sexual, son solo algunas de la multitud de características que hacen que las personas no se ajusten a una normatividad dominante, como ha imperado durante mucho tiempo y se mantiene a día de hoy en buena parte de la sociedad.
Inclusión y diversidad son dos conceptos que abogan por una equidad social que hace que las comunidades garanticen el acceso de todas las personas a las mismas oportunidades sin importar su origen, orientación sexual o de género.
Sin embargo, los datos reflejan la realidad de estos desafíos:
- Hasta un 72% de las personas LGTBQIA+ no se muestran abiertamente visibles en sus entornos de trabajo
- 371 personas trans y género-diversas fueron asesinadas desde el 1 de octubre de 2020 a 30 de septiembre de 2021 en España.
- El 65,1% en las mujeres trans sufren o han sufrido acoso en el ámbito laboral.
- La tasa de empleo de las personas con diversidad funcional fue del 27,8% en 2022.
- Desde 2013 aumenta la discriminación en el ámbito de vivienda, educación, espacios públicos y sanitarios a personas racializadas.
En un mundo globalizado e interconectado, la diversidad no es solo un asunto de derechos humanos fundamentales, también supone el fomento de ideas innovadoras y de creatividad, de crecimiento social y económico. Para ello, el campo STEM ya está dando la cara a estos problemas sociales que, de manera directa, influye en la objetividad y transversalidad de la ciencia y, por tanto, en el desarrollo equilibrado y consciente para un mundo sostenible.
Desde el CIAL, instituto de investigación de referencia nacional e internacional, que combina el potencial del CSIC y la UAM, estamos comprometidos con la diversidad e igualdad efectiva. Trabajamos para fomentar un entorno que, no solo respete, sino que también promueva los derechos humanos fundamentales, creando un espacio inclusivo para la ciencia y la sociedad.
